Mira en los
estantes del olvido
de las no
tan distantes memorias
y recuerda
el azul del cielo turbio
que rallabas
de brillantes primaveras.
Acuérdate de
los balcones y del frío
que acunaban
la paciencia de tu historia,
desmiéntete
de las teteras sin sonido;
que los
avisos que han venido a por tu fobia
ya se han
ido…
a deshora.
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