miércoles, 21 de marzo de 2012

La rima es ritmo

Resucito al cuarto día por pura vagancia,
locura de la oscura luna que pide alabanzas;
lloro sin vuelo fijo
bajo el sufijo metro
rozando a cualquier nube yendo
a dos palmos del suelo.

El presente se ha perdido en la balanza,
el tiempo está en el templo del que
por atuendo lleva lanzas,
guerreros sin guerras,
regueros que no alcanzan,
palabras que se pierden de camino a casa,
¿qué pasa?

Acumulo en vasos el humor del viento,
el amor de un verano plagado de inviernos,
los senderos que se cierran
cuando abres la boca;
las cosquillas de la brisa…
que ya tocan.

Me tiño de estrella de abajo hasta arriba,
las medias mellas se quedan
como una espina
clavada,
hallada entre una pared y una espalda;
un concurso de espadas
que para mi es grima,
una lágrima árida vuelve a dar vida
a las ilusiones….
y desamores.

Divisa la prisa que trae la brisa,
sonrisas que son risas al mismo son,
sonámbulos que ambulan ambos
hacia ese dios
oculto entre arterias
rotas en ferias
sin atracción.
Coaccionados a dos bandos,
yo quiero mal, bien y mejor;
que el peor desaliento alerta a la inspiración,
y mis musas son reclutas de absoluta precaución
al herir y adherir calma
a un alma sin traducción.

Me ocupo del opaco surco
que trae el papel en blanco,
lacando con un puño
hecho de pluma y mil quebrantos,
Raspando,
rescatando encantos de sirenas
que me llevan a la cárcel
de unas penas
que no aguanto.

Pero queda aún la paciencia
y la creencia
de saber,
que quién espera…

seguirá esperando.