Palabras perdidas que ya no encuentro,
ni busco.
He crecido,
he cedido conceptos a recuerdos que no consigo añorar,
porque no quiero.
Mi
mente se mantiene inerte,
inherente a la vagancia de unos muchos
y unos tantos
tontos que aún siguen soñando
con no tener pesadillas.
Me envuelven sus
llantos,
su típico utópico canto,
su espanto reflejado en el miedo de
unos cuantos;
lenguas mordidas por unos
dientes envenenados
en venideros cabos,
cuerdas locas que atan cada paso.
Caso
cerrado.
La mente abierta es la que sueña,
es la dueña
de tener en la
mano una vida que te quema;
y qué más decir
cuando la palabra escrita dice
tanto por ti
y por otros que no hablan,
que mantienen egoístas sus
palabras
perdidas que ya…
(A una amiga a la que quiero y hace tiempo que no veo)